TresPiedras · Fuentecén

El proyecto

Viñas viejas que han resistido el paso del tiempo en Fuentecén, en el corazón de la Ribera del Duero. Cada cepa guarda la memoria de las generaciones que la cuidaron y forma parte de un patrimonio único que, una vez perdido, no vuelve. Las recuperamos para que sigan contando su historia en cada botella.

Es la historia de un proyecto pensado con el corazón para quien busca vinos auténticos, elegantes y de producción corta.

Jorge Arandilla, viticultor y propietario

Siglos de vino en la Ribera del Duero

La Ribera del Duero lleva siglos haciendo vino, como muestran sus innumerables restos arqueológicos, entre ellos el mosaico del dios Baco de la villa romana de Santa Cruz, en Baños de Valdearados. Entre los siglos V y XV fue frontera entre cristianos y musulmanes en la línea del Duero, y ese cruce de culturas dejó castillos como el de Peñaranda y huellas de la importancia del vino a ambos lados. En el siglo XII llegaron de Francia los monjes del Císter, que se asentaron en Santa María de Valbuena y otros monasterios y fueron una fuente de conocimiento y cultura del vino.

En 1909 la filoxera remontó el Duero desde Portugal y destruyó el 99 % de los viñedos de la región. La reconstrucción fue rápida, aunque supuso un desastre económico, y en los años 50 las bodegas subterráneas estaban llenas: cada familia guardaba su cosecha del año en su propia cueva, o en una compartida pero sin mezclar los vinos, en cubas de 3.500 litros. El vino era alimento para las largas jornadas en los campos de cereal. En 1983, el 83 % del viñedo de la Ribera estaba en Burgos y Fuentecén era uno de los municipios con más superficie de viña; la mayor bodega de la región estaba en el pueblo.

Después llegó el declive. En los años 60 las cooperativas acabaron con casi toda la elaboración artesanal y la gente empezó a marcharse a Madrid, Barcelona o Bilbao: Fuentecén ha pasado de 1.300 habitantes en 1960 a 83, con una edad media de 72 años. A principios de los 90, la despoblación, la falta de mano de obra bien pagada, el auge de la remolacha y el bajo rendimiento de las viñas viejas llevaron a abandonar muchas, y entre 1997 y 2004 las concentraciones parcelarias acabaron con casi todo el viñedo viejo que quedaba.

Se perdieron la singularidad de las parcelas y del paisaje, los clones y las variedades autóctonas, y unas técnicas de cultivo perfeccionadas durante cientos de años. Las viñas nuevas se plantaron con clones pensados para producir mucho, no para la calidad: justo lo contrario de lo que creemos.

Cómo trabajamos

01

Recuperar las viñas viejas

Nuestros objetivos desde el principio: recuperar viñedos históricos y reconstruir otros respetando su forma original; hacer una viticultura sostenible y ecológica para lograr la máxima calidad; y crear empleo en el pueblo y recuperar su patrimonio inmaterial, para devolver a nuestros pueblos su esplendor.

02

Vida en el suelo

Hoy la diversidad y la vida han vuelto al suelo. No usamos ningún producto sistémico y protegemos la biodiversidad para mantener el entorno equilibrado y sostenible. Solo abonamos con materia orgánica, sobre todo estiércol de oveja, que además ayuda a sostener la economía local.

03

Todo a mano

Todo el cuidado de la viña y la vendimia se hace a mano, para lograr la máxima calidad y proteger tanto a las plantas como a las personas.

04

Patrimonio y tecnología

Protegemos la arquitectura tradicional para recordar de dónde venimos, y restauramos las herramientas con las que se sacaba la uva de las viñas. A la vez, la tecnología y el análisis son un pilar del proyecto: medimos el viñedo en tiempo real con sensores conectados.

05

Por qué TresPiedras

El nombre viene del antiguo molino de cereal de Fuentecén, adonde se llevaba todo el grano del valle del Riaza para molerlo y hacer harina. Perteneció a El Empecinado, héroe español de la guerra contra los franceses.

Esto es solo el principio de lo que queremos que sea uno de los proyectos más singulares del mundo del vino. Una parte de la historia cultivada de la Ribera del Duero está a salvo, y podemos disfrutar del resultado.

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