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Vinos para hoy y vinos para dentro de veinte años: cómo guardar bien tus botellas

En TresPiedras hacemos vinos para abrir esta noche y vinos pensados para esperar años, incluso para pasar de padres a hijos. Para que una botella llegue a su mejor momento hacen falta pocas cosas, pero hay que cuidarlas. Te contamos cuáles, y qué aparatos merecen la pena.

Un cliente nos preguntaba hace unos días cómo guardar las botellas que acababa de comprarnos. Es una de las preguntas que más nos gustan, porque detrás hay algo muy nuestro: hacemos vino pensando en el momento en que alguien lo abra, sea esta noche o dentro de veinte años.

Vinos para disfrutar ya

No todos los vinos están hechos para esperar, ni falta que hace. Nobbis nace para disfrutarse desde que sale de la bodega: fruta, frescura y el carácter de nuestras viñas de Fuentecén y Haza, sin necesidad de paciencia. Tenerlo a mano en casa es una buena idea; olvidarlo durante muchos años, no tanto. Guárdalo en buenas condiciones y ábrelo con ganas.

Vinos para la guarda, y para la siguiente generación

Los Unanimous son otra cosa. Vienen de viñas viejas en vaso, algunas plantadas hace más de un siglo, como Finca la Tejera o Finca la Maricana, y de largas crianzas en barrica de roble francés de grano extrafino. Son vinos con estructura, acidez y profundidad para evolucionar durante muchos años en botella: lo que hoy es fruta y tensión se va convirtiendo en complejidad, en matices de monte, de cuero, de especias. Unanimous Santa Cruz, nuestro blanco de Albillo Mayor de viñas anteriores a 1950, es también un blanco de guarda.

Por eso muchos clientes compran una caja de una añada para abrir una botella cada pocos años y ver cómo cambia, o para guardarla con un fin: el nacimiento de un hijo, una boda, una jubilación. Una caja de madera de una buena añada, bien guardada, es de los pocos regalos que mejoran con el tiempo y que se pueden heredar.

Las cinco claves de una buena guarda

Temperatura fresca y, sobre todo, estable. Lo ideal está entre 12 y 14 °C. Más importante que el grado exacto es que no suba y baje: los cambios bruscos hacen que el vino se dilate y se contraiga, y el corcho acaba dejando pasar aire. Una temperatura algo más alta pero constante es mejor que una que oscila entre el día y la noche o entre el invierno y el verano.

Humedad suficiente. Entre el 60 y el 75 % de humedad relativa el corcho se mantiene elástico y sella bien. Un ambiente muy seco (una calefacción, un frigorífico) lo reseca; uno demasiado húmedo estropea las etiquetas y favorece el moho.

Oscuridad. La luz, y en especial el sol y los fluorescentes, degrada el vino. Guarda las botellas a oscuras o en su caja.

Botellas tumbadas y quietas. En horizontal el vino está en contacto con el corcho y este no se seca. Evita las vibraciones (lavadoras, electrodomésticos, escaleras muy transitadas) y mover las botellas de sitio sin necesidad.

Sin olores. El corcho respira: no guardes el vino junto a productos de limpieza, pinturas, combustible o alimentos de olor fuerte.

Dónde, en casa

Un sótano o una bodega natural es el mejor sitio si lo tienes. Si no, busca el rincón más fresco y estable de la casa: un armario en una pared interior, lejos de la cocina, de la caldera y de las ventanas. Lo que no conviene es la cocina, encima del frigorífico, ni un mueble expuesto al sol, por bonito que quede. El frigorífico de la cocina sirve para enfriar una botella antes de servirla, no para guardarla: es demasiado frío y demasiado seco.

Aparatos que merecen la pena

Armario climatizado (vinoteca). La solución más práctica si no tienes bodega. Para guardar durante años, elige uno de compresor, que mantiene la temperatura aunque la habitación esté caliente; los termoeléctricos son silenciosos y sin vibraciones, pero se quedan cortos en verano y en capacidades grandes. Que tenga puerta con filtro UV, control de humedad y baldas de madera. Los de doble zona permiten tener una parte para guardar y otra a temperatura de servicio.

Climatizador de bodega. Si quieres convertir un cuarto, un trastero o un sótano en bodega, un equipo de climatización específico para bodegas (no un aire acondicionado normal, que seca el ambiente) mantiene la temperatura y la humedad todo el año. Necesita una habitación bien aislada.

Termohigrómetro con registro. Un pequeño medidor de temperatura y humedad que guarda los datos (los hay que se consultan desde el móvil) te dice la verdad sobre ese rincón que parece fresco. Merece la pena tenerlo un año entero antes de decidir dónde guardar.

Botelleros de madera. Para una bodega o un armario fresco, un botellero de madera mantiene las botellas tumbadas, separadas y quietas, y deja ver lo que tienes sin moverlas. Las cajas de madera originales, apiladas, cumplen la misma función.

Sistema de aguja con gas inerte. Permite servir una copa atravesando el corcho con una aguja y sustituyendo el vino por argón, sin abrir la botella. Es ideal para seguir la evolución de una añada a lo largo de los años sin gastar botellas enteras.

Decantador. Imprescindible el día de abrir: separa los posos de un vino viejo y ayuda a abrirse a uno joven. Mejor con boca ancha para los jóvenes y más estrecho para los vinos con muchos años.

Algunos consejos más

Guarda las botellas de guarda en su caja de madera original: protege de la luz y de los golpes, y conserva su valor si algún día quieres regalarlas o cederlas. Anota en una libreta, o en una hoja dentro de la caja, qué tienes, de qué añada y cuándo lo compraste; ayuda mucho a abrir cada botella en su momento.

Si puedes, compra también algún mágnum. Es el formato en el que mejor evoluciona el vino: la proporción de aire bajo el corcho es menor y la evolución es más lenta y más fina.

El día que vayas a abrir una botella vieja, ponla de pie uno o dos días antes para que los posos bajen al fondo, y decántala con cuidado. Un vino joven también agradece un rato en el decantador, pero por otro motivo: para abrirse con el aire.

Y si tienes dudas sobre una botella o una añada concreta, escríbenos. Nos encanta saber dónde y cómo se guardan nuestros vinos.

Caja de madera de Unanimous, de TresPiedras
Temperatura
12–14 °C, estable
Humedad
60–75 %
Luz
Oscuridad
Posición
Tumbada, sin vibraciones

Un vino bien guardado es una promesa que se cumple con los años. Si tienes una caja de Unanimous esperando su momento, nos encantará que nos cuentes cuándo la abres.

Fuente: TresPiedras.

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